domingo, 22 de junio de 2014

El ka


Vi a Ernesto tan hundido que pensé que no saldría adelante. Por eso, le pedí a mi amiga Gloria que echara al correo una carta seis meses después de que yo me hubiera ido.

Casi se cae de espaldas al reconocer mi letra. Le rogaba que rehiciera su vida, que no debe quedarse solo, que yo hubiera hecho eso mismo…

Lo que yo no podía imaginar es que los antiguos egipcios tenían razón y mi ka andaría algún tiempo vagando por aquí. Y tampoco sabía que mi amiga Gloria es una lagarta de cuidado. Y ahora, desde que convencí a Ernesto con la maldita carta, he de verlo a diario andar tras ella como un tortolito, mientras Gloria luce las joyas que una vez fueron mías y yo me muerdo las uñas de este jodido ka esperando el juicio de Osiris, en algún lugar entre la vida y la muerte.

©Fernando Hidalgo Cutillas - 2012

6 comentarios:

Blanca Miosi dijo...

¡Muy bueno, Fernando! Es que uno se debe cuidar hasta después de la muerte. ¡Qué cosas!

Jesús García dijo...

Me ha parecido muy interesante, no solo ver desde el más allá lo que ocurre aquí sino tener que estar esperando el juicio de una religión distinta.

Saludos
Jesús

Luisa Méndez dijo...

Para que te fíes de las amiguitas, aunque su apariencia sea una gloria, ni de los desolados ex,que hacen lo que les da la gana y la tele los junta, ja, ja.

Muy bueno, Fernando.

Pepa dijo...

Que no tema. El juicio de Osiris será favorable. Seguro que le permite salir de la tumba.
Me ha gustado esta mezcla de tiempos y culturas.

Panchito dijo...

...ver desde el más allá lo que ocurre aquí sino tener que estar esperando el juicio de una religión distinta.

Gracias a todos por los comentarios. Ése es el punto clave, Jesús.

Saludos

Rosa B.G dijo...

Me ha encantado este relato y con ese toque irónico a la hora de narrarlo.
Saludos